sábado, 28 de abril de 2012

Capítulo 4:


Parte 1.
Es veinticinco de marzo. Christian se encuentra sentado en la cama mirando la pared de enfrente mientras suena la canción “From Yesterday” de Thirty Seconds to Mars en los altavoces de su ordenador. Se deja caer hacia el lado apoyando la cabeza sobre la almohada y suspira hondo. Ayer discutió con Georgina, sin saber por qué ella le había mandado un sms diciéndole que tenían que hablar, y de golpe… Todo se torció y se dio la vuelta.

Parte 2.
Noche anterior.
Christian está en un pub al lado de una chica pelirroja. Él lleva unos pantalones rojos y una camiseta blanca básica. Ella lleva un vestido corto con un estampado de tigre y unas botas negras altas. Se llama Noha y tiene un año menos que él; son muy amigos, tanto que muchas personas se han llegado a plantear si tenían algo más que amistad, y claro, ellos lo negaban aunque también sabían que había algo más que amistad entre ellos.
Noha: ¿Y qué tal está Georgina? ¿Todo bien?
Christian: Sí (vibra su móvil y lo coge, ve que es un sms de la chica de la que justamente estaban hablando). De hecho me acaba de mandar un mensaje, quiere que la llame, ¿me disculpas un segundo?
Noha: Por supuesto, el amor es lo primero (sonríe).
Él sale a la calle y marca el teléfono de su novia. Al tercer toque descuelga una Georgina con voz seca, como si hubiese gritando previamente, o llorado.
Christian: ¿Amor? ¿Es que pasa algo?
Georgina: ¿Puedes venir a casa? Por favor, tenemos que hablar.
Christian: ¿Ahora? Estoy con unos amigos.
Georgina: Te estoy diciendo que vengas, ¿tanto pido?
Christian: No, claro que no (cuelga).
Vuelve a entrar adentro y le sonríe a Noha, deja un billete de diez euros sobre la mesa para pagar lo que han tomado y se despide de ella, sale corriendo a la casa de Georgina preocupado por lo que pueda pasar. Ya se había enterado de lo de su psicólogo y de parte del pasado de su novia y tenía miedo a distanciarse de ella, a que cayese y él no estuviera para poder ayudarla.
Fundido en Negro.

Parte 3.
Casa de Georgina.
Están sentados en la habitación de Georgina. Ella lleva unos pantalones blancos y una camiseta del mismo color. Mira a Christian medio enfurecida. No sabe por dónde empezar y tiene miedo a hacerle daño.
Georgina: ¿Otra vez ha vuelto Noah?
Christian: Es Noha, no Noah. Y es una gran amiga, lo sabes.
Georgina: Me pela el culo cómo se llame, ¿me puedes decir qué hacías con ella?
Christian: Quería hablar, me mandó un mensaje y salí con ella para ver lo que quería.
Georgina: ¿Y bien? ¿Qué te ha dicho?
Christian: ¿Qué más da Georgina? No importa lo que haya dicho, no ha pasado nada fuera de lo normal, si es lo que quieres saber.
Georgina: Es que si hubiera pasado a esa le falta mundo para huir (se mueve en la cama y tumba a Christian, se pone sobre él poniendo las piernas a ambos lados de su cintura, se sienta sobre su entrepierna). Eres mío, le guste o no, yo te he ganado.
Christian: Así me gusta (la atrae a él y pega su frente a la de ella), que no seas celosa, porque mi corazón es solo para ti.
Georgina: ¿De verdad?
Christian: ¿Acaso existe alguien más en este mundo que pueda encender cien soles por mí?
Se besan, juntan sus cuerpos mientras la ropa se desprende de ellos. Se transforman en uno solo lentamente, consumen el amor como el fuego consume una vela en la oscuridad. Se aman el uno al otro más que nunca.
Fundido en Negro.

Parte 4.
Christian vuelve a casa caminando de forma lenta y pausada. Se ha puesto los auriculares y escucha música con el móvil, exactamente “Bad Romance” de Lady Gaga.
Va pensando en Georgina, en el brillo de su piel desnuda a la luz de la lámpara. Recrea su figura en el aire, siente sus labios sobre los suyos como si aún estuvieran a él. Se le eriza el cabello al notar aún el fino tacto de sus dedos por su cintura desnuda.
Y ahí se había quedado todo, otra vez.
De nuevo la había esquivado, había parado porque tenía miedo, la había apartado, le había besado en la frente y había susurrado un “lo siento” no muy convincente. Otra oportunidad más que había desaprovechado porque había algo que no cuadraba, algo que iba mal y ambos lo sabían, sobre todo Christian, pero se seguía negando.
Llega al portal de su casa y se mira a sí mismo en el reflejo del cristal. No sabe qué hora es pero ha empezado a amanecer. ¿Dónde ha estado después de la casa de ella? ¿Por qué sus labios saben a otros labios que no son los de su novia?
Hay confusión, en sus dedos, en sus labios, ojos, piel. Hay confusión en su mente, sobre qué está haciendo mal, acerca de quién es él, qué va a pasar, y sobre todo, de si el amor existe de verdad o es sólo un teatro más.
Fundido en Negro.

Parte 5.
Tiempo actual, volvemos al mismo sitio y situación de la parte 1.
Se ha abrazado a sí mismo mientras llora. La quinta vez que lo hace desde que llegó a casa anoche.
Sus padres no se habían dado cuenta de que había llegado tarde, y ni siquiera había dormido aún, ni se había molestado en quitarse la ropa con la que había salido. Primero estuvo escuchando música en los auriculares y cuando sus padres despertaron había puesto la música en el ordenador.
Christian mira la pantalla de su móvil mientras esta se ilumina, el móvil ni vibra ni suena, pero no es eso lo que le llama la atención, sino el nombre del contacto de la llamada entrante.
Dani.
Este coge el móvil rápido y lo descuelga, se lo lleva al oído y escucha la voz del chico, esa melodiosa voz que le hace retorcerse por dentro de placer y al mismo tiempo de asco. Suspira y saluda.
Christian: Hola.
Dani: ¿Estás mejor? No me gustó como te vi anoche…
Christian: ¿Anoche? Espera, ¿dónde me viste?
Dani: Me llamaste a eso de las dos de la mañana, estaba bastante mal, te recogí en el centro y te llevé a casa porque no querías que te llevase a casa.
Christian: Espera Dani, espera, ¿qué pasó qué?
Dani: ¿No te acuerdas Christian? Lo suponía…
Christian: Yo…

Parte 6.
Había salido de la casa de Georgina bastante perdido y frustrado, no sabía a dónde ir o dónde meterse. Estaba mal, la había dejado destrozada, y él estaba creando un monstruo en su interior que no podía controlar.
Estaba sentado en un coche rojo. Miraba a Dani conducir sin saber a dónde iba. Lo había llamado porque no sabía a quién debía de hacerlo. Pero tampoco sabía de dónde había sacado su móvil, tal vez se lo había dado… ¿Cuándo? Es que no se acordaba.
Christian: Gracias por venir…
Dani (conduciendo, aparte un momento la vista para mirarlo, le sonríe y vuelve a pegar los ojos a la carretera): No las des, me he quedado preocupado al oír tu voz, estabas... extraño, ¿qué ha pasado?
Christian (niega con la cabeza): Nada… Tenía ganas de hablar contigo, pedirte perdón por lo de la última vez. ¿Dónde me llevas?
Dani: Voy a tu casa, ¿dónde te voy a llevar si no? Y no, no me pidas perdón, no lo merezco.
Christian: ¡No! ¡A mi casa no! Por favor…
Dani: Tienes quince años, ¿dónde pretendes que te lleve si no?
Christian: Llévame a tu casa.
Dani: ¿A mi casa? Vivo con Rubén, ¿seguro que quieres que te lleve?
Christian: Llévame, por favor. Luego me llevas a mi casa antes de que se haga de día, pero por favor a mi casa no...
Dani: De acuerdo, vamos a casa.
Realiza una maniobra totalmente prohibida y va dirección opuesta a donde parece ser el piso en el que reside con un amigo suyo. Christian se funde con el sillón y aprieta los ojos dejándose llevar.
Una vez más, se deja llevar por algo que va más allá de un simple sentimiento diario.

Parte 7.
El piso de Dani es muy confortante. Tiene tres habitaciones, la suya, la de Rubén y una tercera habitación con un sofá cama que la usan para guardar libros y estudiar.
Antes de llegar al corto pasillo con las tres habitaciones y el cuarto de baño común hay un pequeño salón con una mesa en la que comer grande, un sillón de cuatro plazas y una mesita pequeña. Frente a esta hay un mueble con un televisor LCD de cuarenta y dos pulgadas.
La entrada del piso está compuesta por una percha de la que cuelgan unas bandoleras que al parecer usan para llevar los apuntes y libros de la universidad. Justo frente a la puerta para entrar se encuentra la cocina la cual es bastante pequeña.
Dani sienta a Christian en el sillón y este se recuesta en él quitándose el calzado y hundiendo su cara en uno de los cojines.
Dani: Rubén no está, ya te lo presentaré otro día (se sienta en un hueco y acaricia el pelo de Christian), ¿me vas a decir qué te pasa cielo?
Este se levanta y le mira a los ojos, se arma de valor y sus labios pronuncian un “te amo” tartamudeando.
Dani: ¿C-Cómo has dicho?
Christian: No me hagas decirlo otra vez, no me obligues a decir esas dos palabras y cinco letras que he prohibido en mi vocabulario.
Dani: Es que me gusta oír eso en tus labios.
Christian (se pega al oído de Dani y susurra): Te amo.
Este cierra los ojos y deja que el dueño de su corazón coja su cara y lo bese lentamente. Él se sienta sobre Dani y rodea su cuello con los brazos, le sigue el beso y ladea la cabeza para profundizarlo.
Christian desabrocha su camisa y acaricia su pecho con los dedos, lo hace lentamente y recorre su piel desnuda. Después baja hasta abajo y desabrocha sus pantalones.
Dani (susurrando): ¿Estás seguro?
Christian (mirándole a los ojos): Sí, estoy totalmente seguro de que te amo, y de que quiero todo contigo.
Entonces pasa que el tiempo se para, que sus labios se juntan y ocurre un nuevo big ban. Su big ban.
Fundido en Negro.

Parte 8.
Volvemos a la conversación actual entre Dani y Christian.
Christian: Claro que me acuerdo, ¿por qué no me iba a acordar?
Dani: No lo sé… ¿Te apetece quedar?
Christian: ¿Qué hora es? Sinceramente, no sé qué hora es.
Dani: Las once y veinte.
Christian: ¿Me recoges a las doce? He de ducharme y me tendré que cambiar.
Dani: A las doce estoy en la puerta de tu casa.
Christian: Hasta luego Dani.
Dani: Te amo.
Christian: Y… Y yo.
La conversación telefónica se acaba y nada más ocurrir apaga el móvil, hoy no quiere saber nada de nadie que no sea él. Es el momento de vivir la vida, ¿y si se equivoca? De los errores se aprende, ¿no?
Fundido en Negro.

sábado, 7 de abril de 2012

Capítulo 3:


Capítulo 3:

Parte 1.
(Habitación de Georgina).
Es bastante amplia. Las paredes son de color rosa y el suelo es de mármol blanco y negro.  Los muebles son en color claro.
A la derecha de la entrada hay un escritorio, como ya he descrito anteriormente de color claro, los cajones en oscuros hacen un contraste muy moderno y a la vez elegante. Justo al lado, más alejada de la puerta hay una estantería de seis baldas, de las cuales cuatro están totalmente llenas de libros. Las otras dos guardan fotos y recuerdos que Georgina ha decidido depositar ahí donde los tiene a la vista.
Frente a la puerta, la pared está repleta de su ídolo favorito, Justin Bieber. En esa misma pared hay un equipo de sonido Sony Genezy, de trescientos sesenta euros. Después tenemos la cama, con una colcha color morado, lógico, el color que identifica con su ídolo. Y nos queda el armario, el cual no es un simple armario pues las puertas dan a otra sala, un vestidor.
El vestidor está totalmente completo de ropa, zapatos, complementos, y lo que cualquier chica de su edad (15 años si no lo he mencionado antes) puede desear. Al fondo del vestidor, la pared es un espejo.
Y ahí está Georgina, tumbada en el suelo rodeada de varias camisetas, pantalones y vestidos. Ella está en ropa interior, ha llorado y tiene los ojos rojos e hinchados.
¿Por qué? ¿Por qué ahora él le tenía que haber dicho que ella no era perfecta? ¿Que ese chico no le convenía? ¿Que era el dinero lo que le llamaba?
Se incorpora un poco y se sienta abrazándose a sí misma. Hunde la cara en sus rodillas y grita, grita hasta que su saliva se torna del sabor de la sangre, hasta que se queda sin voz, incluso, hasta que se duerme.
Fundido en Negro.

Parte 2.
(Dos horas antes).
Georgina abre la puerta de su casa. Son las diez de la noche así que relativamente su madre debe de estar dormida o muy atareada en su despacho por lo que la entrada está totalmente a oscuras, por no decir toda la casa en sí.
Bien, o no está aún en casa o ya está dormida.
Cierra la puerta con cuidado de no hacer ruido y se quita las bailarinas. Con ellas en las manos se dispone a subir las escaleras de mármol blanco cuando las luces se encienden y su madre sale andando sobre sus tacones de doce centímetros. La mira amenazadora y se cruza de brazos.
Madre: ¿De dónde vienes? ¿Crees que estas son horas de llegar?
Georgina: Oh vamos mamá, ¿de verdad vas a controlarme dónde estoy o dejo de estar? Voy a darme un baño, ahora después hablamos.
Madre: Phil está aquí, sabes que hoy venía a casa.
Georgina: ¿Sigue aquí el pesado ese? Dile que se vaya, no quiero verlo. Te lo he dicho muchas veces, ¡está loco!
Madre (gritando): ¿No entiendes que la que no estás bien eres tú Georgina?
Georgina (en el mismo de tono de voz de su madre): ¡ESTOY PERFECTAMENTE, ESTOY MEJOR DE LO QUE TE CREES, DE LO QUE TE PUEDES LLEGAR A IMAGINAR!
Madre: O hablas con él o esos pulmones tuyos no volverán a respirar el aire de la calle, y se acabó la discusión.
Dicho esto, la madre de Georgina se va por donde había entrado y ella se sienta en las escaleras, suspira y levanta la cara fijando los ojos en la puerta.
Georgina: Sé que estás ahí Phil, voy a subir a mi habitación, en dos minutos nos vemos.
Phil: De acuerdo, ahora subo.
Ella sube a su habitación y cierra la puerta de golpe, se apoya en la puerta y cae hasta el suelo, se abraza las piernas y suspira hondo. ¿Y ahora qué? ¿Qué iba a tocar esta vez?
Fundido en Negro.

Parte 3.
Están en una habitación llena de estanterías repletas de libros, en el centro hay dos sillones, uno de ellos es de color blanco y el otro negro. En el blanco está tumbada Georgina y en el otro se encuentra Phil.
La habitación está pintada de color roja, y la única pared que se salva de los muebles que portan los libros tiene diplomas y fotos colocados todos perfectamente.
Georgina y Phil hablan, o discuten, es difícil saber cuál es la diferencia entre ambos términos debido a la forma en que se dirigen el uno al otro.
Phil: ¿Cuándo comiste la última vez?
Georgina: Hoy, al medio día, he comido en Mc’ Donalds.
Phil: ¿En serio? ¿Y después? ¿Qué has hecho? ¿Ir al baño?
Georgina: ¿Pero quién te crees que soy? (Se sienta) No he vuelto a vomitar, esta vez no.
Phil (levantando una ceja): ¿Pensabas comer?
Georgina: No, estoy llena.
Phil: ¿Y mañana ibas a desayunar?
Georgina: Sí (miente).
Phil: Fingiré que me lo creo chica que hasta el aire me engorda.
Georgina: Te he dicho que la próxima vez que me llames así te borro la sonrisa de la cara con las uñas.
Phil: ¿Con quién has estado?
Georgina: Con un chico. ¿Tanto te importa con quién voy y vengo tío?
Phil: Tú me borrarás la sonrisa, pero si me vuelves a llamar tío yo te encerraré en una habitación llena de espejos y no vas a salir de ahí en la vida.
Georgina (suspira y agacha la cabeza): Se llama Christian, es muy majo…
Phil: ¿Y Tyler?
Georgina (le mira amenazante): Te he dicho que no me lo nombres.
Phil: Repito la pregunta, ¿y Tyler? ¿Lo sabe?
Georgina: No, ni tiene por qué saberlo, está en Grecia, no va a volver, yo misma le he dicho que no vuelva.
Phil: Sabes que él te ama.
Georgina: Ya, y yo amo a Christian.
Phil: Y sigues soñando con Tyler todas las noches, con su regreso. Sueñas con sus besos, sus abrazos, su forma de desnu…
Georgina (cortándole): ¡CÁLLATE! ¡CÁLLATE O TE MATO LO JURO!
Phil: Cuéntame, ¿cómo es Christian?
Georgina: Es amable, soñador. Sueña con ser bailarín, y escritor. Le encanta escribir. Es moreno, tiene los ojos marrones, son preciosos, envidio sus ojos. Y me quiere, como soy, me quiere con mis defectos.
Phil: Sólo me creo de ti lo de sus ojos y aspecto. ¿Quién te ha contado sus sueños? Que te quiere con tus defectos… (Ríe leve) ¿Le has contado tu pequeño secreto? ¿Sabe que no te aceptas por tu cuerpo?
Georgina: No tiene por qué saberlo. No tiene por qué saber nada de mí, si me quiere… Es suficiente.
Phil: Y tú has mandado a Débora, o a Helena a cotillear sobre el pobre chico. ¿Sabes? Yo también lo conozco.
Georgina: ¿Qué? Espera, ¿cómo que lo conoces?
Phil: Es el sobrino de mi mejor amigo Georgina. Lo vi la otra noche en… ¿Cómo se llamaba? Ah sí, en el Dreamers. Se besó con un chico.
Georgina: ¡MENTIRA! Es mentira, no te creo.
Phil: ¿No? Georgina párate a pensar, ¿y si él también sabe más de ti? ¿Y si te quiere por esto? Él se estaba besando con otro chico, te guste o no. Puede que sólo le importe sacarte un poco de dinero, y luego dejarte tirada.
Georgina (levantándose del sillón): ¿Sabes? Me voy a acostar con él y te voy a demostrar que no es gay, si es lo que quieres dar a entender. Porque no sabes nada de él, porque me estás mintiendo. Y lo siento, pero esta vez no.
Sale de la sala bastante cabreada cerrando la puerta de golpe, corre hasta su habitación y se encierra en ella, se tira sobre la cama y comienza a llorar.
¿Y si era verdad? ¿Y si Phil le estaba contando otra verdad como todas las que siempre le había contado antes y se negaba a creerle?
Fundido en Negro.

Parte 4.
(Siete meses antes en la habitación de Georgina).
Georgina lleva un conjunto de lencería negro. Su pelo está elegantemente suelto y se encuentra tumbada en la cama. Hay un chico sobre ella, moreno y bastante fornido en músculos. Sus manos bajan del cuello de Georgina hasta su cintura. Sus ojos negros están clavados en la chica y sus labios se juntan con los de ella en intensos besos de pasión.
Georgina (susurrando): Tyler, sabes que soy para ti.
Es Tyler quien está con ella.
Tras oír esas palabras, se incorpora junto a ella sentándola sobre él. Sus dedos se mueven rápido hasta conseguir desnudar a Georgina tras lo cual lo tumba y lo besa mientras sus manos bajan hasta abajo y le quitan el bóxer blanco que cubría su sexo.
Ambos están desnudos, deseosos de amor y pasión. Necesitados el uno del otro, de sus besos y caricias.
Es un momento del cual, ella se arrepentiría durante toda su vida.
Fundido en Negro.

Parte 5.
(Un mes después).
Tyler (gritando): ¿Cómo que estás embarazada? ¡No puede ser Georgina!
Georgina (entre sollozos): No usamos condón Tyler, ¿qué te crees? ¿Que yo no puedo quedarme embarazada?
Tyler: ¿Y ahora qué?
Georgina: Eso quiero saber yo, mi madre me matará, y no podemos hacernos cargo del bebé que venga.
Tyler: Vas y abortas, voy contigo, no te preocupes (le abraza), estoy contigo.
Georgina: ¿Abortar? ¿D-De verdad lo dices? ¿No podemos tenerlo Tyler?
Tyler (separándose de ella un poco, la coge de los hombros y la mira a los ojos): ¿Te estás oyendo? ¿De verdad quieres atarte a un…? ¿Monstruo?
Georgina se queda petrificada. ¿Un monstruo? ¿De verdad? Se separa de él y le mira a los ojos a través de la cortina de lágrimas, respira hondo y le da una bofetada.
Georgina: ¿Un monstruo? ¿Cómo puedes decir eso Tyler? ¡Es tu hijo, o hija, o lo que sea! ¡Pero es tuyo y mío! ¡NO LE PUEDES LLAMAR MONSTRUO! ¡PORQUE TÚ ERES UN MONSTRUO! ¡PORQUE YO LO SOY SI LO MATO!
Tyler: P-Perdona… No sabía qué decía cariño, lo tendremos y saldremos adelante, puedo trabajar (le coge la mano), lo tendremos.
Georgina (apartando la mano bruscamente): ¿Tenerlo? No, lo siento, pero no puedo hacerme a la idea de tener algo tuyo dentro de ti, y menos verlo cada día recordándome a ti.
Tyler: ¿Qué quieres decir?
Georgina: Que desaparezcas de mi vida, que no quiero volver a verte.
Tyler: Cariño…
Georgina: ¡NO ME VUELVAS A LLAMAR ASÍ! ¡NO ME VUELVAS A BUSCAR PORQUE NO QUIERO NADA DE TI TYLER! ¡NADA!
Fundido en Negro.

Parte 6.
(Volvemos al vestidor de Georgina, a tiempo actual).
Georgina está tumbada en el suelo. Ese “nada” le persigue aún. ¿Qué habría sido de haberlo tenido? ¿De haberlo perdonado? Tal vez ahora mismo estaría viviendo con Tyler, vete a saber tú donde, cuidando de un chico llamado Javier, o una niña llamada Nahiara. Pero… ¿De verdad habría querido eso?
Se da la vuelta y se mira al espejo.
Seguramente sería feliz, con él que la amaba, con un retoño al que cuidar. Algo por lo que ser feliz, por lo que luchar…
Fundido en Negro.

lunes, 2 de abril de 2012

Capítulo 2:


Parte 1.
(Habitación de Christian).
El chico duerme sobre las sábanas de su cama aún vestido. Tiene el móvil en la mesita de noche y la pantalla de este se ilumina; es un sms de Georgina. El móvil vibra hasta que se cae al suelo y provoca que el sueño del chico se corte.
Desde la cama estira la mano y tantea con la mano el suelo buscando el móvil; una vez lo encuentra lee el mensaje.
“Me encantó conocerte anoche, soy Georgina. ¿Podemos quedar hoy en el parque que hay cerca de la estación de autobuses? Me gustaría volver a verte”.
Christian se levanta de la cama aturdido aún y teclea rápidamente: “Te veo en el parque a las 12”. Después mira el reloj, las once de la mañana.
Muy acelerado salta de la cama y sale de la habitación como alma que se lleva el diablo. Corre a la cocina y comienza a preparar un café, después se queda quieto pensando, tiene que ducharse o dará una mala impresión.
Vuelve a su habitación y la mira. ¿Para qué la va a ordenar? Hoy está solo hasta la tarde pues sus padres y hermana han ido a comprar y comerán fuera.
Fundido en Negro.

Parte 2.
(El Parque).
Ella lleva un bonito vestido blanco de tirantas y un cinturón negro ancho en la cintura. El pelo lo lleva suelto y no va maquillada, solo lleva lo justo y necesario y aun así está perfecta. Unas bailarinas negras y un bolso del mismo color completaban el conjunto.
Él se ha puesto unos vaqueros y una camiseta negra. Unas zapatillas del mismo color que la camiseta y una gorra de esas que se llevan ahora y están tan de moda entre los adolescentes. No puede apartar la mirada de Georgina mientras pasean.
Georgina: Entonces… ¿Te llamas Christian, no?
Christian: Sí, tú Georgina. ¿Verdad? Anoche… Bueno, fue muy… Me gustó conocerte de verdad.
Georgina: A mí también, pero no creo en el amor, ¿sabes? Todos son iguales, no hay diferencia entre nadie, es una manzana que pudre a las demás, ¿acaso el amor existe? No, no existe, simplemente es sexo. Pero… No sé, no sé nada ahora. Estás tú, te veo diferente, centrado. Y sinceramente creo que...
Christian: Me he enamorado de ti.
Georgina: Eso me han dicho ya muchos.
Esta se para en seco y lo mira directamente a los ojos. Relame sus labios mientras el chico se impacienta, se pone nervioso y no sabe qué decir.
Él agacha la cabeza y aprieta los puños. ¿Qué le puede decir? ¿Qué es su vida entera? Pero si la conoció hace apenas unas horas. ¿Es que el amor a primera vista existe? También le queda el momento de descubrirlo, ¿no?
Christian (levantando los ojos y cogiéndole de la mano): Te amo, y te amaré hasta el fin de mis días. Prometo mostrarte la perfección, porque no creo en nada salvo en el latir de nuestros corazones, el tuyo y el mío. No creo en nada salvo en la realidad de lo que tú y yo somos y formamos parte. Te mostraré los 100 soles que puedo llegar a hacerte sentir en tu vida.
Georgina no responde, Christian está a punto de echarse a llorar por la impotencia y la rabia. Y entonces ocurre.
Ella le besa a él, este responde con sus labios. La chica rodea su cuello con los brazos, el chico rodea su cintura. Y, ante los ojos de las personas que pasean por allí, estos dos chicos comienzan lo que será el descubrimiento del amor verdadero, de lo que se puede llegar a hacer por una estupidez tan simple como enamorarse.
Fundido en Off.

Parte 3.
(Una mesa del Mc’ Donalds).
Están sentados uno frente al otro en una de las mesas que están pegadas a la ventana. No es un sitio muy romántico pero el simple hecho de comer juntos les hace sentir especiales.
Georgina pasea los dedos sobre sus patatas fritas hasta que coge una y se la lleva a la boca, la muerde y traga. Todo esto mirando a Christian comer su hamburguesa.
Christian: Ahora después si quiere te acompaño a casa.
Georgina (negando): Lo siento, iré mejor sola… No quiero que te encuentres con mi madre.
Christian: ¿Qué pasa? ¿Hay algún problema porque tú y yo…?
Georgina: Te he dicho que no. Mis padres están separados y mi madre es muy protectora. De hecho es mejor que ni sepas donde vivo Christian…
Christian: De acuerdo, no te preocupes, no pasa nada, ¿vale?
Georgina: Gracias por entenderlo.
Christian: A ti por hacerme feliz.

Parte 4.
Christian y Georgina se han separado. Él se ha marchado caminando a su casa y ella ha comenzado a caminar hacia el lado contrario, después se ha desviado por una calle y camina hablando con alguien por el móvil.
Georgina: ¿Es que no lo entiendes? Que no, que no tienes que volver de Grecia, que estás bien donde estás Tyler.
Tyler: ¿Cómo que estoy bien? ¿Georgina? ¿Qué ha pasado?
Georgina: ¿Recuerdas lo que te dije?
Tyler: Exactamente dijiste “si te vas no pruebes a volver a mi corazón, lo voy a encerrar en una caja fuerte y voy a tirar la clave al mar”.
Georgina: Bien. Pues alguien ha encontrado esa clave, y ahora, déjame, ¿vale?
Tyler: Georgina… Por favor…
Ella cuelga el móvil y lo guarda en el bolso.
¿Es verdad que el amor se acaba o simplemente se sustituye por otro? Nadie puede esconderse a ese sentimiento, y todos somos víctimas de sus garras.
Y Georgina era sólo una víctima más.
Fundido en Negro.

Parte 5.
(Casa de Christian, en el balcón).
Son las 7 de la tarde y Christian está asomado al balcón de su piso. Mira los coches que transitan su calle buscando a alguien pero sin saber a quién. Suspira y decide meterse adentro antes de ver a alguien, un chico, que le llama la atención. Vuelve a asomarse y frunce el ceño, lo mira y entonces recuerda quién es; Dani.
Este se le queda mirando desde la acera de enfrente de su casa y lo saluda con el brazo. Christian bufa y entra dentro cerrando la puerta de un portazo. Después se apoya en el cristal y suspira. Sus padres siguen sin llegar y… ¿Qué más da?
Sale del salón y coge las llaves de su casa que están sobre un plato de nácar colocado sobre el buró que decora la entrada. Abre la puerta y después la cierra.

Parte 6.
(En la calle, justamente en la acera que hay frente al piso de Christian)
Daniel lleva unos vaqueros negros y una camisa del mismo color; no la lleva entera abrochada y deja ver una camiseta blanca debajo. Mira a Christian con cara de burlón y extiende su mano.
Daniel: Hola precioso.
Christian: ¿Cómo sabes dónde vivo? ¿Qué quieres Daniel?
Daniel: Vaya, te sabes mi nombre.
Eso provoca que Christian se sonroje al máximo. Mira hacia otro lado para intentar evitar el rubor de sus mejillas y ese momento en el que está distraído Daniel lo coge de la mano y tira de él.
Daniel: Vamos a dar un paseo, ¿vale? Déjame presentarme.
Christian no se niega sin entender por qué, y ahí está él caminando de la mano de ese chico al que no conoce de nada y la noche anterior lo había besado.
Fundido en Negro.

Parte 7.
Dani tiene 19 años y está estudiando imagen y sonido. Le gusta dibujar y componer canciones. Sus padres murieron en un accidente de coche hace unos meses y él vive actualmente en casa de su mejor amigo Rubén. Es homosexual y sueña con ser uno más del mundo de la fotografía y el cine.
A Christian le resulta agradable, incluso le resulta… Atractivo y encantador.
Nuestro compañero se presenta como un chico normal, otro más del montón que sueña con ver publicado algún día un libro suyo y encontrárselo en el escaparate de alguna papelería. Un adolescente que ama la música.
Los dos se han sentado en un banco de un parque que no está muy lejos de la casa de Christian. Este se ha apoyado sobre el hombro de Daniel y él lo ha rodeado con sus brazos y lo ha abrazado fuertemente.
Daniel: ¿Sabes? No me vas a creer pero eres especial.
Christian: Te he dicho que sólo soy uno más.
Daniel: No. Eres un chico… Diferente, difícil de alcanzar porque te haces duro, levantas un muro y no permites que cualquiera se acerque a ti. Pero luego es fácil conseguir… Por ejemplo esto, tenerte abrazado.
Christian se mueve rápidamente separándose de él y se levanta. Le mira bastante furioso y aprieta los puños intentando no pegarle.
Christian: ¡Qué quieres decir! ¡No soy gay ni lo intentes!
Daniel (levantándose, apurado): Eh, que no iba con esas intenciones… Christian por favor…
Christian: Que me dejes Daniel, que no quiero saber nada más de ti, que ni me vuelvas a venir a ver a mi casa, que no te quiero ver más (se le llenan los ojos de lágrimas). Porque te odio, porque eres un monstruo.
Tras decir todas esas palabras sale corriendo del parque directo a su casa.
Sin saber por qué ha llorado, sin entender cómo algo se ha vuelto a mover en su interior. Algo que lo ha atraído directamente a él.
Fundido en Negro.

Parte 8.
Son las once y Christian está tumbado en su cama con su pijama puesto. Tiene la vista clavada en el techo y está recordando lo que habían pasado unos meses antes, exactamente el 4 de Enero. Sube los dedos hasta sus mejillas llenas de lágrimas.

Parte 9.
(4 de Enero de ese mismo año).
Christian mira como Víctor le sonríe leve. Sabe que va detrás de él y que es el momento apropiado para dejarse sorprender. Víctor rodea la cintura de Christian y él le rodea el cuello, acerca sus labios a lo de él y los roza, después el beso se hace más intenso hasta que ambos cuerpos se transforman en uno.
Caen en la cama desecha de Víctor y la ropa de ambos resbala hasta caer en el suelo. Hacen el amor, se entregan el uno al otro y se aman más que a cualquier otra persona del mundo.
Una vez terminan, Christian que es dos años menor que Víctor se encuentra tumbado sobre su pecho. Le acaricia y sonríe leve.
Christian: ¿Sabes? Yo también… Yo también estoy…
Víctor: No digas nada cariño, no digas nada (y le besa).
Fundido en Negro.

Parte 10.
(Volvemos a la habitación de Christian).
Está escribiendo un mensaje mientras llora. Se atraganta en sus lágrimas. ¿Por qué tenía que haber pasado todo aquello? ¿Por qué su vida se había tenido que torcer por enamorarse de quien no debía? ¿Por qué ahora que era feliz con ella se tenía que acordar de todas aquellas cosas que le habían marcado para siempre?
“Te dije que nunca te olvidaría, y no lo he hecho, mi corazón…. Mi corazón sigue latiendo por ti Víctor, y será así hasta que me muera de dolor por no tenerte. Perdón por todo y espero que aún sigas pensando en mi”.
 ¿Qué caprichoso es el destino no? Y más aún si el amor también juega con los corazones de las personas. ¿No creéis?

lunes, 27 de febrero de 2012

Capítulo 1:


Parte 1.
(Habitación de Christian).
Christian abre los ojos ante el sonido del despertador de sus padres. Ha sido un sueño. No ha estado en Nueva York, no ha visto a Lady Gaga, y menos aún ha estado cerca de ella mientras interpretaba en directo su canción favorita.
Se sienta en la cama y se frota la cabeza para despejarse.
Christian vive en Madrid, en un piso medianamente grande de tres habitaciones, salón, cocina y dos cuartos de baño. Está en bóxer, es marzo y tienen la calefacción puesta en casa por lo que no tiene frío.
Se levanta de la cama y coge de la silla el pantalón gris del uniforme y el polo blanco, sale de la habitación no sin antes mirar el calendario. El día de hoy está rodeado de rojo y tiene debajo escrito con letras grandes “FIESTA”.
Dieciocho de Marzo.

Parte 2.
(El espejo del cuarto de baño, sólo se ve la cara).
Christian ya se ha vestido y se mira al espejo fijamente. Su cara es redondeada, algo alargada en la parte inferior, en la barbilla. Su pelo está muy bien cortado, de color castaño. Sus ojos azules llaman la atención, aunque no tanto como lo hacen sus pestañas, alargadas y curvadas hacia arriba, como las de una chica, o incluso más sexis.
Sus labios son carnosos, de un color apagado.
Tiene unas gafas, ray-ban modelo wayfarer, color azul oscuro.
Sonríe levemente y ladea la cabeza a un lado. Después se separa bruscamente del espejo y su imagen desaparece de este.
(Fundido en Negro).

Parte 3.
(La habitación de Christian otra vez).
Él está haciendo la cama bastante rápido ya que sabe que va tarde a la parada del autobús. Su madre grita pero él hace caso omiso, hoy no va a desayunar, no le apetece.
Una vez termina coge la mochila que se encuentra tirada al lado del escritorio y se la pone al hombro. Después recoge el móvil de encima de la mesita de noche cuyos auriculares ya están en él y sale de la habitación cerrando la puerta.
Christian: ¡Me voy!
Antes de que su madre responda este cierra la puerta y corre escaleras abajo mientras enciende el reproductor de música de su  móvil. “This is War” de 30STM.

Parte 4.
(En la calle, de camino a la parada del autobús).
Al salir a la calle una ola de frío ha golpeado a Christian. Sólo lleva el polo blanco ya que se le ha olvidado el jersey azul marino.
Camina por la calle con aire despreocupado, sabe que va bien a la parada del bus y no le importa detenerse a juguetear con un gato callejero de color negro con los ojos azules que siempre le espera en la papelera metálica que hay a unos diez metros de su portal, y de ahí le acompaña hasta la parada del bus. Así todos los días.

Parte 5.
(Parada del bus).
Ninna ya está en la parada. Su falda de tablas de cuadros grises va doblada y le tapa justo por debajo de las nalgas. Christian no puede evitar reírse debido al frío que tiene que estar pasando.
Una vez llega a ella levanta la mano y le da en el hombro empujándola de forma suave.
Christian: Vamos al instituto, no a que ligues (dice riendo).
Ninna: ¿Tío? (Riendo). Si no hace frío, yo soy muy fuerte.
El autobús llega y mientras se suben siguen con las bromas mientras se sientan juntos, como todos los días.
Esta, es la rutina de Christian.

Parte 6.
(Han pasado doce horas desde la última escena, Christian está sentado frente al ordenador aporreando el teclado).
Christian está metido en su tuenti. Sus amigos le están hablando acerca de la fiesta la cual empieza a las diez. Aún faltan dos horas y siente la necesidad de escribir un tablón antes de comenzar a arreglarse.
Tiene los cascos de música puestos y escucha “Te amo” de Alexander Acha mientras escribe con los dedos de forma rápida y directa.

Parte 7.
(Pantalla del Ordenador).
¿Alguna vez te has sentido débil ante el mundo? ¿Alguna vez has querido salir corriendo o volando de algún sitio por sentir que no encajas en él? ¿Alguna vez has cerrado los ojos y has deseado que el tiempo se pare? Seguramente, la respuesta para estas tres preguntas sean afirmativas; pero sinceramente, ¿cuántas veces no hemos deseado algo por no encontrarnos a gusto en algún sitio? Miles de veces, o incluso muchísimas más; tantas veces que es imposible llevar la cuenta. Pero… ¿Por qué en algunas situaciones nos paramos y deseamos esto? ¿Por qué cuando estamos en algún sitio y por temor a que nos pase algo deseemos desaparecer? ¿Por qué? Podría hacer tantas preguntas que no terminaría nunca; pero hay una respuesta muy sencilla para todas esas preguntas que comienzan con un por qué y hacen alusión a esas veces en las que deseamos desaparecer. ¿La respuesta?
Somos débiles. Sí, todos nosotros somos débiles, yo incluido. También esos chicos compuestos únicamente de músculo, los chicos que caminan por la vida pensando que tienen el mundo en sus manos, esa ex pareja tuya que está muy por encima de ti y no le importa hacerte daño; incluso esas personas, ¿cómo se llaman? Ah sí, los jefes de la mafia. Incluso ellos son débiles. Y dicha debilidad conduce al miedo. Pero miedo ¿de qué? Puedes encontrarte con diversos miedos, todo depende de a qué te situación te estés enfrentando o a qué situación le pides que pase rápido. Lentamente, ese miedo se apodera de nosotros; mientras nuestro corazón late más fuerte y nuestros músculos se niegan a hacer lo que les pedimos, nosotros nos quedamos ahí helados; si lo piensas, somos nosotros los que nos quedamos parados mientras el tiempo sigue; y sin poder evitarlo, nos tenemos que enfrentar a esa situación.
La mayoría de las veces acabamos vencidos; derrotados por ese miedo, acosados por esas preguntas y perseguidos por la idea de que esa situación no era para nosotros, que de todas formas íbamos a perder. Y claro, ¿para qué luchar contra el miedo? Es mejor, más fácil y sencillo, menos… ¿Trabajoso? El luchar. Finalmente, dejamos de ser personas llenas de valor y nos convertimos en seres constituidos por oscuridad y miedo. Somos un puzle de inseguridades y temores.

Parte 8.
(Habitación de Christian).
Está en bóxer negros rebuscando en el armario mientras saca pantalones vaqueros y camisetas, dejándolas tiradas por el suelo.
Una capa de ropa cubre el alrededor del chico y este comienza a impacientarse. La puerta se abre y entra su madre, ve el desastre que este ha formado y tras negar con la cabeza cierra la puerta.
Christian vuelve a suspirar y se retira del armario, coge su móvil y busca en la agenda el nombre de Ninna, cuando lo encuentra llama.
Ninna: Dime amor mío.
Christian: Tía, no sé que ponerme.
Ninna: A ver marido, que te pongas lo que sea, total vas a estar igual de buenorro que siempre, así que (ríe).
Christian (riendo): ¿Bueno? A veces me dan ganas de comprarte unas gafas nuevas.
Ninna: Tú eres idiota, ¿sabes? Eres mi marido idiota.
Y cuelga.
Christian: ¡Será! Y al final no me ha dicho qué ponerme (comienza a reír mientras se agacha y coge unos pantalones pitillo azules claros). Pues estos mismos.
Deja los pantalones que ha cogido sobre la cama y guarda el resto de la ropa en el armario, doblándola previamente.
Una vez que ha guardado todo mete la mano en el armario y saca una camiseta que es como la bandera de América. Una vez la coge, con la silla del escritorio alcanza la parte de arriba del armario y baja unas botas negras de cinco centímetros de tacón. Baja de la silla y deja la caja sobre el escritorio.
Christian se acerca a la cama y se pone los pitillo, después la camiseta. Esta le está pegada y le llega justo por debajo del trasero simulando un vestido. Se da la vuelta con aire elegante y recoge las botas, las saca de su caja y se las calza.
Da varias vueltas en círculo frente a la cama para acostumbrarse al tacón y sale del cuarto. Se encuentra con su hermana de nueve años la cual lo mira y comienza a reírse.
Natalie lleva un pijama de color rosa y blanco con la cara de Hello Kitty. Su pelo es negro y lo lleva recogido con una coleta hacia atrás.
Natalie: ¿A dónde vas así? Te falta el pelo largo y tener pecho, entonces parecerías una chica.
Christian: Qué graciosa enana.
Natalie (riéndose): Ya lo sé.
Christian se encierra en el baño y se mira al espejo. Su pelo está como siempre y poco le puede hacer. Se mira los ojos y sonríe. Las pestañas son grandes y no chocan con los cristales de las gafas. ¿Y si se pone un poco de rímel?
Comienza a buscar en los cajones y encuentra el rímel, se pone un poco y se mira al espejo de nuevo. El efecto que ha conseguido le sorprende ya que sus pestañas se ven aún más grandes que antes.
Christian (susurrando): Perfecto.
Fundido en Negro.

Parte 9.
(La discoteca).
La sala de la discoteca es muy extraña. Tiene un cuadrado central que se hunde unos 2 metros en el suelo el cual está lleno de agua. Alrededor la gente baila animada con cuidado de no caer al agua, aunque hay algunos que se tiran por el hecho de pasarlo bien.
Al lado de la piscina hay una barra de color rojo que resalta con las losas negras del suelo. Toda esta está llena de botellas y vasos para que la gente se sirva. El cumpleaños de Kelly va a ser la mejor fiesta de todos los alrededores.
Ninna: ¿Qué? ¿Te mola el ambiente que hay?
Christian: No está mal, nada mal.
Él comienza a caminar por la sala mientras chicas y chicos le miran. Christian siempre conseguía llamar la atención, para eso salía, para que todos se fijasen en él de una manera u otra.
Se acerca a la barra dejando a Ninna que haga lo que quiera. Coge una botella de vodka y un vaso de cristal; reprime las ganas de beber a morro y llena el vaso; después lo coge y se acerca a la pista de baile para bailar.

Parte 10.
Kelly, la chica del cumpleaños, lleva unas medias de redecilla y un vestido de corpiño rosa chicle muy ajustado, tal vez demasiado. Ella y Christian bailan pegados mientras todos le miran. El chico baja sus manos hasta agarrar su cintura mientras que con la otra mano tiene el vaso de alcohol por encima de sus cabezas.
Este se ha acabado y quiere más así que vuelve a la barra a echarse un nuevo vaso de ese líquido que tanto le gusta beber.

Parte 11.
Christian vuelve a la pista de baile con su nuevo vaso de vodka y mueve su cuerpo hacia los lados con el cuello ligeramente estirado hacia arriba. Tiene los ojos cerrados y no mira a nadie. La camiseta de la bandera de América brilla debido a la luz y llama muchísimo la atención de las demás personas.
De golpe choca con alguien y el vaso resbala de sus manos; este cae al suelo y Christian dice varios tacos los cuales quedan ahogados por el volumen de la música. Levanta la cabeza bastante enfurecido y se encuentra con los ojos marrones de una chica. Están maquillados con rímel y un poco de sombra. La chica tiene el pelo castaño claro y lo lleva recogido hacia el lado. Lleva un bonito vestido rojo de seda; el cual se mueve como si fuera humo alrededor de su curvado cuerpo. La chica mira directamente los ojos de Christian y la furia en estos desaparecen.
Christian: P-Perdona…
Chica: No, la culpa a sido mía, perdóname a mí.
Comienza a sonar “100 Suns” de 30STM y Christian rodea la cintura de la chica, la pega a él y comienza a bailar de forma lenta.
Todos dejan la pista de baile sola mientras ambos se miran a los ojos fijamente. La chica rodea el cuello de Christian y se pega más a él, este sonríe levemente sin poder apartar los ojos de ella.
Georgina: Me llamo Georgina.
Christian: Un nombre precioso, perfecto para ti.
Georgina se limita a sonrojarse y a sonreír tímidamente. Antes de que la canción termine, ambos cuerpos eliminan todo centímetro que queda entre ellos; sus labios se unen en un tímido beso ante los ojos de los demás chicos y la música cesa. Ya no hay nada más que sueños, y un futuro, un futuro que se avecina sobre los dos cuan oscuridad en el cielo un día de tormenta.

Parte 12.
(Calle de vuelta a casa).
Christian pasea por las calles con el móvil en mano. Georgina le ha encantado, cree que se ha enamorado de ella, no sabe la verdad, la ha conocido esa misma noche pero… Es perfecta, es atenta, guapa y… Romántica. Han intercambiado sus números de teléfono y se han prometido llamar al día siguiente, todo va a salir perfecto.
El cartel de su pub favorito está encendido; son las tres de la mañana y si sigue abierto es que debe de haber ambiente.
Christian entra en el “Dreamers”.
(Fundido en Negro)

Parte 13.
(Interior del “Dreamers”).
Había supuesto bien ya que estaba todo lleno de gente. Christian aún no va borracho y se ha pedido un vaso de ron. Está apoyado en la barra bebiéndolo lentamente mientras pasea sus ojos por todas las personas que llenan el pub.
Hay un chico, pelo castaño, ojos color caramelo, camisa de cuadros de varias tonalidades de rojo a modo de chaqueta, camiseta negra, vaqueros y deportivos. Está con varios amigos hablando hasta que ve que Christian lo está mirando y se calla de golpe.
Christian se ruboriza y mira a otro lado mientras da un trago a su vaso. Este se termina y suspira. Vuelve a mirar en dirección al chico y su corazón le da un vuelco cuando se lo encuentra de golpe mirándole a los ojos.
El chico tiene una mandíbula algo grande y sonríe. Sus dientes son totalmente perfectos y blancos, y su sonrisa para Christian resulta encantadora, hipnotizadora, perfecta…
Este ladea la cabeza bruscamente para poder pensar y decide hablarle serio para hacer que se vaya de ahí.
Christian: ¿Qué miras?
Chico: Eso mismo me estaba preguntando yo, me llamo Daniel, Dani-extiende la mano-. ¿Y tú eres?
Christian (mirando su mano sin saber qué hacer): Christian, simplemente Christian, Chris para los amigos.
Dani: Encantado Christian, ¿te puedo invitar a bailar?
Christian niega con la cabeza pero Dani le coge del brazo y lo lleva a mitad de la pista, le rodea la cintura haciendo caer el vaso de Christian al suelo y lo pega a él subiéndolo un poco debido a que es un poco más alto.
Dani: Puedes rodearme con los brazos-susurra cerca de su cara-, no te voy a hacer nada.
Christian hace lo que le dice como si estuviese hipnotizado por sus ojos color caramelo. Christian acerca su cara a la de Dani y roza sus labios con los de él, después el beso se intensifica por acción de Dani. Christian lo sigue agarrando su cara con ambas manos y después, en un segundo, reacciona ante lo que está haciendo y se separa de Dani, le da una pequeña bofetada y sale del pub corriendo enfurecido con lágrimas en los ojos.

Parte 14.
(Habitación de Christian).
Está tumbado en su cama aún con la ropa puesta. Respira bastante agitado, está enfadado después de lo que ha pasado… ¿Se llamaba Dani? Ni siquiera se acuerda bien de su nombre.
Se pone de lado y fija su vista en la pared.
¿Por qué? ¿Por qué diablos tenía que moverse algo en su interior al besarlo? No debía de haber pasado así. Está enamorado de Georgina, sí, está enamorado de ella y… Le han gustado los dulces labios de ese chico llamado Dani.
(Fundido en Negro).

Parte 15.
18 de Marzo. Tres destinos. Tres corazones distintos, y un objetivo: “Amar y ser Amados”.

domingo, 29 de enero de 2012

Prólogo:

Parte 1.
(Un escenario, la luz es tenue, casi inexistente y un foco más potente alumbra el centro de este).
Suena el principio de la canción “Marry The Night*” de Lady Gaga. Hay un chico en el lugar donde el foco más potente ilumina.
Tiene el pelo castaño, piel blanca y es de complexión delgada. No es muy alto. Su cara no se ve debido a la potencia de la luz. Lleva un traje de ballet negro, va descalzo y se mueve haciendo unos movimientos un tanto lentos, se mueve cuan cisne en un lago.
La música para en el momento en el que él cae al suelo.
*[I'm gonna marry the night//I won't give up on my life//I'm a warrior queen//Live passionately tonight//I'm gonna marry the dark//Gonna make love to the stark//I'm a soldier to my own emptiness//I am a winner//I'm gonna marry the night//I'm gonna marry the night//Gonna marry the night]

(Fundido en Negro).

Parte 2.
(Puertas del Madison Square Garden, 22:16 pm).
Hay muchísimo público adolescente amontonado a las puertas del Madison Square Garden. Estas están a punto de abrir y la histeria aumenta muchísimo más entre estos.
Todos tienen camisetas, sudaderas, o simplemente llevan cartulinas con frases y fotos de la artista que esa noche va a dar el gran concierto que estos orgullosos fan esperan.
¿Qué artista?
Voces (de todos los adolescentes): ¡GAGA! ¡GAGA! ¡GAGA!
Las puertas se abren y, como el agua al abrir, los adolescentes comienzan a entrar al interior del coliseo.

Parte 3.
(Pasillos del Coliseo).
El chico del pelo castaño lleva una camiseta negra en la que aparece una imagen de su artista favorita. Va de los primeros y eso le emociona muchísimo más aún. Podrá verla de cerca, en primera fila.
Todos empujan y él corre. Corre para verla a ella. Corre para cumplir el sueño de su vida.

Parte 4.
(Frente al escenario, todo está abarrotado de gente y la iluminación es muy leve).
El chico está mirando el escenario aún incrédulo, sigue sin podérselo creer y retiene las lágrimas en sus ojos azul cielo.
Las luces comienzan a cambiar, amarillas, rojas y naranjas, todas ellas recorren el escenario mientras la música sale de los altavoces.
El chico comienza a llorar sin poder evitarlo y se lleva las manos a la boca; estas tiemblan como respuesta a los nervios y la emoción. Agacha la cabeza muy nervioso, llorando y sonriendo al mismo tiempo.

Parte 5.
(El escenario).
Se abre un cuadrado en el suelo y comienza a salir gran cantidad de humo. Mientras este se disipa se ve en el suelo la figura de una chica. Lleva el pelo ondulado en tonos amarillos y verdes. Una especie de bragas de cuero con unas trinchas también de cuero cayendo por ambos lados de las piernas. Un sujetador de cuero con piedras incrustadas completa el conjunto. Calza unas botas negras con un tacón de unos veinte centímetros.
Se encuentra con una pierna flexionada y la otra estirada, se apoya con las manos en el suelo extendiendo los brazos. Tiene la vista mirada al frente y muy decidida da la bienvenida.
Lady Gaga (gritando): Bienvenidos al Monster Ball Tour 2: Born This Way! ¡Preparaos para bailar Little Monsters! ¡Vamos hijos de puta! ¿Quién es la mejor?
Sigue con la  mirada fija al frente y, como si todos sus fans fueran autómatas, responden a lo que esta ha dicho y todos gritan su nombre.
Ella agacha la cabeza y mueve la pierna estirada hasta flexionarla al lado de la otra. Levanta una de las manos hacia arriba y pone los dedos a modo de garras.
Lady Gaga: Nunca os avergoncéis de ser cómo sois, o quiénes sois, nacisteis de esa manera.
Comienzan a cantar “Born This Way” mientras todos sus fans corean la canción al mismo tiempo que ella canta y baila junto a sus bailarines que han surgido del escenario tal y como ella había salido al principio.

Parte 6.
(De nuevo estamos en el escenario del principio del Prólogo).
El chico está tirado en el suelo. Se mueve lentamente pero con agilidad y se sienta, se retira el pelo de la cara y suspira hondo. Se levanta con algo de dificultad y baja del escenario. Tiene lágrimas en los ojos y se las quita conforme van saliendo.
La música sigue sonando pero a él le da igual. No quiere saber nada de nada, ahora sólo quiere encerrarse en cualquier lado y llorar, llorar y maldecir su existencia.
Sale del aforo del teatro y corre a los cuartos de baño. Todo está a oscuras pero él se conoce el camino de memoria. Abre la puerta empujándole con el hombro izquierdo. Entra rápidamente y se encierra en uno de los servicios, cae al suelo con la espalda pegada a la puerta y flexiona las rodillas, apoya los codos en estas y pone ambas manos en su cabeza. Comienza a llorar en el silencio sepulcral del teatro.

Parte 7.
(De nuevo en el concierto, el público grita enfebrecido).
Lady Gaga está sentada en el piano, tiene el mismo traje que antes.
El piano es la cabecera de una moto. Es de color negro brillante y todos y cada uno de los detalles que componen el parecido con el ciclomotor son exactos y perfectos. Comienza a tocar el principio de la canción “Hair” mirando al frente, sin mirar a su público.
En la pantalla que hay detrás de ella comienzan a aparecer caras de chicos con sus respectivos nombres. En total salen unos cincuenta y lo hacen rápidamente. Poco a poco en la pantalla se van formando las letras “Bullying is for losers” con las fotos de todos los chicos.
Lady Gaga: Todos y cada uno de ellos sufrieron. Y ahora no están. Ellos habrían dado lo que fuera por vivir felices, por sonreír. Incluso lucharon, lucharon para que la sociedad les quisiera tal y como era. Pero no pudieron continuar su lucha. Todos y cada uno de ellos eran diferentes, ¿qué más da homosexuales o bisexuales? Ellos eran como los demás, adolescentes con un sueño en la vida.
El público permanece callado, todos tiene uno de sus brazos en alto formando con sus dedos las garras. Todos tienen lágrimas en los ojos al recordar a todos esos adolescentes que no pudieron seguir adelante con sus vidas.
Lady Gaga: Pero esta noche, desde aquí, todos gritaremos por ellos. Todos vamos a luchar por una sociedad en la que no exista la desigualdad. ¿Acaso ellos diferentes? ¿Qué pasaba? ¿Qué tenían ellos que no tenían los demás? (Niega con la cabeza mientras sigue tocando). Yo os lo voy a decir, todos ellos tenían una gran alma, todos ellos tenían en su interior una persona feliz. Y la sociedad, sus mismos compañeros, acabaron con sus vidas. (Alza la voz gritando). ¡Pero esta noche! ¡Esta noche vamos a gritar porque todo acabe! ¡BULLYN IS FOR LOSERS!
Todo el público repite la misma frase una y otra vez, todos a un mismo coro, todos gritando por esos adolescentes que no pudieron ser felices y que ahora no están. Porque ellos también quieren una sociedad en que no importa quién seas, con quien te acuestes o cuánto dinero tengas. Que tampoco importe el color o de donde vengas. Donde todas y cada una de las personas sean totalmente iguales entre sí.
Lady Gaga comienza a cantar la letra de “Hair” mientras una cámara sobrevuela todas las cabezas del público y estas aparecen en la pantalla. Todos tienen lágrimas en los ojos, otros han conseguido retenerlas pero no pueden evitar el brillo de sus ojos ante las palabras que su artista favorita ha dicho.
Como si un mecanismo los hubiera unido, todos corean la canción mientras se cogen de las manos y las mueven en alto.
De golpe, el chico de ojos azules ve su propia cara reflejada en la pantalla y se sorprende bastante ya que la cámara no se mueve.
Lady Gaga (parando la canción): Tú, chico, sube aquí, tú eres diferente a todos los demás, escondes un secreto, vamos, sube.
(Desenfoque de imagen).

Parte 8.
(La imagen se enfoca poco a poco hasta volver a mostrar al chico en el baño).
Sigue en el mismo sitio en el que estaba antes. Se está quitando las lágrimas con las manos; dicha acción nos permite ver que tiene un tatuaje en el brazo que dice Christian; así se llama, Christian.
Se levanta del suelo y abre la puerta del baño. Recorre los pasillos de vuelta al aforo y al escenario de forma lenta. Arrastra los pies sin ganas y mira al suelo como si se avergonzase de algo o de alguien que estuviese allí.
Abre las puertas del aforo y entra, tiene que recorrer el suelo inclinado hasta llegar al escenario pero no lo hace. Mira la plataforma iluminada aún por el foco. La música ha dejado de sonar y él mismo comienza a cantar una estrofa de “Born This Way*”.

*[I'm beautiful in my way,//'Cause God makes no mistakes//I'm on the right track, baby//I was born this way]

(Fundido en Negro).

Parte 9.
(En el escenario, Christian está sentado al lado de Gaga y le resulta difícil parar las lágrimas, aunque lo hace).
Todo el público está pendiente de ese fan que se encontraba en primera fila. Algunos tienen envidia, otros se alegran de la suerte que tiene de estar sentado ahí arriba en el escenario. Él está nervioso.
Lady Gaga: Tú eres diferente, lo sé. Eres feliz, ¿verdad?
Christian asiente sin ser capaz de decir nada.
Lady Gaga: Tu felicidad me alimenta, sonríe mi pequeño monstro, que esta noche va a ser también tu noche, porque esta canción, va por esos chicos (levanta uno de los brazos y señala la pantalla en la que ha vuelto a aparecer el eslogan “Bullying is for losers” con las fotos de los chicos fallecidos) y también por ti. Quiero que sonrías, quiero que seas feliz, porque, tú, has nacido de esa manera y tienes que ser libre, libre como tu pelo.
Christian sonríe al mismo tiempo que comienza a llorar y Lady Gaga retoma la canción de “Hair” más eufórica que nunca, aumentando la presión con la que toca el teclado. Canta sin mirar al chico y, aunque no lo haga, en su interior siente que esa canción va por él, porque lo merece.
(Fundido en Negro).

Parte 10.
(Estamos en una habitación completamente a oscuras, salvo por la tenue luz de una farola que entra por las rejillas de la persiana).
La habitación tiene pintadas las paredes dos a dos. Dos son color piedra y otras dos moradas. Hay pocos muebles, un armario empotrado de seis puertas, un escritorio con un portátil apagado y una lamparita de estudio, una estantería que contiene más de ciento cincuenta libros, una mesita de noche y la cama. Todos los muebles son oscuros.
Una de las paredes de la habitación está empapelada de póster de Lady Gaga, y otra tiene escrita con pintura blanca y una letra pulcra las palabras “Little Monster”.
Christian está en ropa interior tumbado sobre la colcha de cuadros beis, morados, azules y verdes de la cama. Son las cinco menos cuarto de la mañana y aún no está dormido. La ropa la ha dejado tirada por el suelo en el camino que ha recorrido desde que ha cerrado la puerta de su habitación y se ha tumbado en la cama. Aún no se puede creer dónde ha estado; cada vez que cierra los ojos siente la euforia, la adrenalina subir al verla surgir del suelo del escenario. También surgen las lágrimas cuando la melodía de “Hair” viene a su cabeza. Ha estado sentado a su lado durante la canción, y después le ha podido abrazar.
Ha sido la mejor noche de su vida, y no la olvidará jamás.
Christian respira lentamente, es sábado y no tiene que estudiar, sólo descansar para la fiesta de esa misma noche a la que le han invitado. Cierra los ojos e intenta conciliar el sueño; ya despertará y tendrá tiempo de rememorar el concierto mil y una veces.
(Fundido en negro).